Nuestra situación
Antes de elegir, conviene escribir en voz alta cómo somos:
- Somos dos o más fundadores y queremos repartir la propiedad de lo que construimos.
- Aún no ingresamos nada y no sabemos cuándo empezaremos a hacerlo ni cuánto.
- Lo valioso es intangible: el código de la plataforma, las apps interactivas y los cursos.
- Quizá algún día queramos inversores o vender la empresa.
Con estas cuatro frases, la decisión se aclara bastante.
Cuatro preguntas para decidir
1. ¿Hay ya ingresos o están a punto de llegar?
Si todavía no vendemos nada, no hace falta darse de alta en ningún sitio para seguir preparando el producto. Darse de alta tiene sentido cuando vamos a empezar a vender de forma habitual. Cuidado con el mito de que «si facturas menos del salario mínimo no hace falta alta»: no hay una regla legal clara y la Seguridad Social puede pedir cuotas atrasadas. Si vamos a cobrar, nos damos de alta.
2. ¿Quién va a cobrar?
Con varios socios y una SL, la empresa cobra y la propiedad está repartida de forma clara. Sin sociedad, una opción provisional es que un solo socio se dé de alta como autónomo, cobre las primeras ventas y luego el resto entre en una SL. Es barato, pero ese socio asume todo el riesgo y todos los ingresos a su nombre, y hay que dejar por escrito cómo se reparten. Funciona como prueba de unos meses, no como plan.
3. ¿Quién es dueño de lo que creamos?
Si cada uno programa y escribe a título personal, el código y los cursos son, legalmente, de quien los hizo. Una SL permite que todo pase a ser de la empresa (lo explicamos en el apartado del pacto de socios). Para un proyecto como el nuestro, esto pesa mucho.
4. ¿Cuánto beneficio esperamos?
Es la pregunta de los impuestos, y merece su propia sección.
Cuándo compensa pasar de autónomo a SL
El beneficio es lo que queda tras restar los gastos a los ingresos. El autónomo paga IRPF sobre su beneficio, y el IRPF es progresivo. La escala general, sumando la parte estatal y la autonómica, es aproximadamente esta (cada comunidad la ajusta):
| Tramo de la base | Tipo aproximado de esos euros |
|---|---|
| Hasta 12.450 € | 19 % |
| De 12.450 € a 20.200 € | 24 % |
| De 20.200 € a 35.200 € | 30 % |
| De 35.200 € a 60.000 € | 37 % |
| De 60.000 € a 300.000 € | 45 % |
| Más de 300.000 € | 47 % |
La SL, en cambio, paga un tipo fijo: 25 % en general y 15 % los dos primeros años con beneficio si es de nueva creación. Pero ojo: ese dinero es de la empresa. Si los socios se lo llevan como dividendos (reparto del beneficio), pagan otra vez en su IRPF, del 19 % al 30 % aproximadamente. Y si se lo pagan como sueldo, tributa por la escala de arriba.
Comparar dos escenarios
Un fundador tiene un beneficio de 50.000 € al año. Compara, de forma muy simplificada, cuánto pagaría por los últimos 10.000 € como autónomo y dentro de una SL que reinvierte ese dinero.
Como autónomo
Los euros entre 40.000 € y 50.000 € están en el tramo del 37 %. Esos 10.000 € pagan unos 3.700 € de IRPF.
En una SL que no reparte
Si la SL se queda esos 10.000 € para contratar o invertir, paga Impuesto sobre Sociedades: 2.500 € al 25 %, o 1.500 € al 15 % si está en sus primeros años con beneficio.
Lo que cambia la conclusión
Si en lugar de reinvertir, la SL reparte ese dinero, a los 2.500 € de Sociedades se suma el IRPF del dividendo y la ventaja casi desaparece. Además, la SL tiene costes fijos y más trabajo: contabilidad completa y cuentas anuales. Encargados a una gestoría suelen costar entre 1.000 € y 2.500 € al año; llevándolos nosotros, el coste es sobre todo de tiempo, más el programa de contabilidad.
Solución
La SL ahorra impuestos sobre todo cuando el beneficio es alto y una parte se queda en la empresa. Como orientación muy general, muchos asesores sitúan el punto en que compensa en torno a 40.000-60.000 € de beneficio anual por persona. Es una cifra de referencia, no una regla.
El autónomo societario
Crear una SL no libra de la cuota de autónomos a quien trabaja en ella y la controla. Se llama autónomo societario al socio que trabaja en su sociedad y tiene su control efectivo. La ley presume ese control, por ejemplo, cuando el socio tiene al menos el 25 % del capital y además es administrador o dirige la empresa, o cuando tiene al menos un tercio y trabaja en ella, entre otros casos.
En la práctica, los fundadores que trabajan a diario en Neo Academia serán casi seguro autónomos societarios. Su cuota depende también de lo que ganen, pero su base mínima suele ser más alta que la de un autónomo normal: confírmalo con la Seguridad Social (cita previa o Import@ss).